(Mis borradores están mas llenos de mí, que el ruido estridente de mis escritos).
Cali ya no me tranquiliza,
ya no me acoge entre sus brazos,
ni de noche,
ni de río,
ni de nada.
Palmira está vuelta mierda.
El color de las 5 de la tarde ya no es el mismo,
el olor ya es de muerte,
el sabor ya es de sangre.
No le queda nada,
ni las escaleras.
En ninguna parte soy, ni en ninguna he sido.
Como una hoja que va
ca
yen
do
del árbol
Sin saber en dónde quedará,
movida solo por la voluntad viento.
(Escrito: 2017)

