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Madrugada Domingo 3 de Enero 2016

Te adoro, amo cada parte del cuerpo que te compone y de la personalidad que te habita. Amo cada gesto, mueca y palabra que has adquirido con el tiempo. Amo tu sonrisa a medias, tu forma de bailar salsa y lo blanco de tu pecho. Amo tu mirada de ternura, la de excitación, la de rabia y la de tristeza. Amo tu cabello negro y tu piel blanca, tus ojos negros y tu boca pequeña. Amo tu forma de ver el mundo, los géneros musicales que escuchas, tus creaciones, tus libros, tus lp’s, tus pies y las medias que nunca te quitabas. Amo la forma en la que bajabas las escaleras desde el tercer piso. Tus manos apretando las mías a las 2 de la mañana por el centro de la ciudad. Amo las despedidas eternas que teníamos y cuando hacíamos al taxista esperar. Amo que quisieras hacer siempre el amor conmigo y que yo me hiciera la difícil. Amo tus dientes blancos, amo las escaleras de tu edificio, amo el tercer piso, amo cuando nos emborrachabamos juntos como dos niños comiendo chocolates. Amo todo de ti, cada parte, cada mínimo detalle, lo amé todo, pero no fue suficiente. No fue suficiente para mi, no entendí tu forma de amar (como te lo repites todos los días), pero tú tampoco entendiste la mía..

 Mi forma de amar era desesperada, extremista, exagerada, no era ni mejor ni correcta, era distinta, tú eras más pausado (cosa que te agradezco me enseñaste) yo estaba como loca, el corazón no me cabía en el pecho, siempre quería verte, siempre quería olerte, te necesitaba, te necesitaba para sentirme viva, para sentirme parte, para sentir que existía en un mar de gente que no le importa nunca nada; lo se, no supe entenderlo todo, no supe controlarlo, no supe darte la libertad ni la paciencia que el amor requiere, necesitaba tu atención todo el tiempo, pero yo no podía, yo literalmente no podía saber que respirábamos el mismo aire, que estábamos cerca, que estabas aquí y no podía verte, que no podía estar contigo, no podía entender como no ibas a verme estando tan cerca, si yo lo único que quería era estar contigo, tener proyectos juntos, caminar por la ciudad, comer, bailar, jugar, etc

(Debo leerme como una loca)

Luego pasó, un clic se activó dentro de mi, empecé a desinteresarme, empecé a probarme que si yo no te hablaba hablábamos menos, que habían días en que sólo hablábamos en la noche y me preguntabas por mi día justo ahí (sí, para mi no era normal, no concebía otras formas de querer), empecé a darme cuenta que todo eso que te exigía no era correcto, que no debía sentir que existía porque estabas tú, sino por el hecho de ser yo misma, que no debía pensar en que me completabas porque ya estaba completa, que tu tenías prioridades y que en el momento y como veía todo a mi manera, no me vi como parte de ellas, yo soñaba con algo más que idialicé que tenía pero en realidad nunca tuve: quería un amor que me visitara no una, sino muchas veces de sorpresa, que me despertara con un mensaje de buenos días o una llamada, que me llevara a lugares nuevos y bonitos (no hablo de caros), que me mirara a los ojos fijamente todos los días, para el que hacer el amor fuera un acto bello y lo pusiera a esa altura, que se preocupara por lo que yo quería hacer también, por si había comido, si me sentía bien, que leyera mis escritos, que se interesara por conocerme aún, que me escribiera poemas así como esos de los primeros días, que le gustara tanto que así como filmaba la belleza de una calle o de otros rostros me quisiera ver a mi tras el visor.. Tantas cosas.

Sé que tuve errores, se que hablo desde mi perspectiva y mi subjetividad, no fui tan buena compañía, pero eso fue lo que vi, eso fue lo que me impulsó a dejarte, se que no has podido perdonarme el irme, se que la idea con la que te quedaste es que no supe entender tu amor y puede que tengas razón, pero también se que no entendiste el mío, al menos no como yo lo veía; quería hablar contigo, sentía que necesitaba hablar las cosas para sanar y después de casi 7 meses cerrar todas mis heridas, quería dejarte ir.. Hoy creo que no es necesario, he sabido esperar pacientemente pero la conversación de cierre puede que no sea necesaria, al menos no ahora, te tengo que dejar ir sola..

Antes de irme, quiero que sepas que creo en lo que dijo Edith Piaf: “Dios reúne a aquellos que se aman” y si nuestro amor es para la eternidad y para las otras vidas como lo solíamos decir, allá donde nos cruce el camino espero verte y amarte mejor y si no.. espero que Dios sepa que hacer. Un abrazo, un beso, todo lo que quieras siempre tú.

PST, Daniela.

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