Vivo atada al sueño de tenerte
a mi imaginación dibujando tu espalda,
tus piernas, tu pecho.
Vivo atada a saberme viva cuando estoy contigo,
a preguntarme dónde estás,
a querer verte, olerte y besarte.
Vivo atada a la idea de tu amor no conocido,
a la de tu beso ajeno
y a tus manos que no he tocado.
Vivo bajo la sombra de un olvido predestinado,
de tu ausencia eterna
y de mi noche asesina.

